Segunda mitad del siglo XVIII
Barroco
Extracción de minerales / Algunas actividades de hacienda de beneficio
Ninguna ( En abandono)
Privada
No catalogado ( considerado como ruinas )
En el año de 1988, la ciudad de Guanajuato y sus minas colindantes recibieron por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés) la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad con el nombramiento de “Ciudad Histórica de Guanajuato y Minas Adyacentes”. Esta designación se destaca principalmente sobre la Zona de Monumentos, que se extiende al interior de la mancha urbana en un polígono de aproximadamente 1.9 km2, así como de la zona que se extiende fuera de este perímetro, el cual corresponde a las explotaciones mineras de La Valenciana, Cata, Mellado y Rayas.
Al noreste de la ciudad de Guanajuato, sobre la carretera panorámica, se encuentran las minas de Rayas, algunas de ellas activas, otras más en ruina. Transitando por esta zona, resulta interesante el hecho de encontrarse con murallas de calicanto entre las montañas, y que son justamente los vestigios de estas explotaciones que durante siglos fueron la base de la riqueza de la ciudad y de la calidad artística de sus construcciones, tanto religiosas como civiles. Una de estas ruinas que vamos a encontrar sobre dicha ubicación es La Garrapata, extracción minera nombrada así por su peculiar aspecto semejante al de uno de estos animales.
La Garrapata fue parte del avance tecnológico que se dio en la industria minera guanajuatense durante los siglos XVI y XVIII. La innovadora práctica de construir alrededor de los tiros malacates que permitieran la molienda del mineral, aceleró la producción de esta industria durante el periodo virreinal, diversificando en distintos ámbitos industriales este método denominado como “de patio”, empleado solo hasta ese entonces en las haciendas de beneficio. Fue por estas prácticas que, a partir de 1772, el ayuntamiento de la ciudad ordenó a los dueños de las minas construir robustos muros de calicanto que contuvieran los terrenos donde se diera mayor actividad, con la finalidad de evitar que los minerales desechados se colaran hacía los ríos, situación que había provocado fuertes inundaciones en el siglo XVIII.
Cabe destacar que tras esta medida es que la mina adquirió su mote de Garrapata; las murallas que contenían los terrenos de su actividad se encontraban sostenidas por contrafuertes, asimilando su estructura al de una garrapata mordiendo la parte alta de las cañadas. En realidad, la mina tuvo varios nombres, como San Lucas de Arriba, San Lucas de la Atalaya, y la Atalaya, siendo referida así en un pleito entre 5 propietarios que peleaban las medidas de sus respectivas minas entre 1743 y 1752, identificando en estos años a Don Alonso Cid Fernández como dueño de La Atalaya, aunque desde 1556 y 1557 se tienen los primeros registros de minas hechos por Juan Jasso el Viejo a nombre de sus hijas en el área cerril que ocupa actualmente La Garrapata.
Por varios siglos, la mina trabajó la extracción de oro y plata en una proporción de 1 a 100 aproximadamente, esto a través del método español de tiro, una perforación vertical que comunica a la mina con la superficie, posteriormente, entre la segunda mitad del siglo XVIII, se construyeron patios empleados para triturar el mineral y que consistían en el arrastre de molinos por cargas de animales. Con el estallido de la Guerra de Independencia en 1810, las minas de Guanajuato se vieron fuertemente afectadas por ataques insurgentes; tanto Rayas como Mellado fueron escenarios de constantes tiroteos entre gavillas, ejércitos y guerrillas que disputaban la lucha entre independentistas y realistas. Así, tras los encontronazos de 1813, 1815 y 1817, La Garrapata terminó en ruina.
A pesar de ello, durante el siglo XIX se trataron de reactivar en conjunto las minas de Guanajuato, llegando a ser adquiridas por múltiples empresarios extranjeros que, a pesar de sus inversiones, no lograron con algún éxito real levantar la productividad minera. Fue hasta el gobierno de Porfirio Díaz que esta industria volvió a retomar interés entre las compañías norteamericanas, las cuales, haciendo uso de los avances tecnológicos que trajo consigo la Revolución Industrial, reactivaron algunas minas, encontrándose entre ellas La Garrapata, adquirida en 1904 por la empresa The Guanajuato Reduction and Mines Company (GRMC), como parte del complejo que abarcaba además a las minas de Rayas, San Miguel y San Roberto, cuyas ruinas aún encontramos de igual manera sobre la carretera panorámica.
Desde entonces la mina dejó de operar por extracción de tiro, ya que esté había sido destruido en la Guerra de Independencia, siendo trabajada por túneles subterráneos que conectan desde otros accesos, como las bocaminas de San Juan y de Promontorios. El estallido del conflicto revolucionario de 1910 no frenó las actividades en las minas de Guanajuato sino hasta tres años después, cuando la industria sufrió una fuerte paralización ante el trance político que asolaba al país. Esta situación, aunada a la caída internacional del precio de la plata y el estallido de la Primera Guerra Mundial, desató una fuerte crisis que repercutió severamente en la industria minera de la ciudad.
Si bien La Garrapata continuó siendo administrada por la GRMC, su actividad decayó bastante. Fue hasta 1938 que la mina volvió a ser nuevamente adquirida, ahora por la Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato. Sin embargo, la industria minera fue relegada por los gobiernos revolucionarios que centraron sus intereses en el reparto agrario y en la implementación de modelos económicos que abrazaban otro tipo de industrias. Ante el abandono y la falta de mantenimiento, La Garrapata comenzó a desarrollar un nuevo proceso de ruina total, en el que su estructura arquitectónica fue destruida casi en su totalidad, debido al desplazamiento de terrenos afectados por la actividad minera.
Actualmente, sobreviven las fachadas sur, este y oeste correspondientes al muro de calicanto que contuvo los terrenos de la mina, en cuanto a su tiro, sus patios, sus accesos y las galeras de trabajo se encuentran sepultados. La Garrapata continua con actividades mineras subterráneas, siendo administrada desde el año 2023 por la empresa canadiense Guanajuato Silver.
PATRIMONIO VIRTUAL es un proyecto enfocado a la conservación del patrimonio cultural y sus significados por medio de su documentación, valoración y difusión, haciendo uso de herramientas tecnológicas que nos permiten su virtualización y su accesibilidad.
© 2023 Created with Royal Elementor Addons